SEPARACIÓN

 Qué frío, qué helado, qué solo, qué callado.

¡Cómo que no me escuchas, cómo si estoy a tu lado!


No quiero gritarte, pero ¡cómo me molesta!

No te asustes…

No quiero hacerte daño, déjame recoger los vidrios rotos.


Lloras mucho últimamente, no logro consolarte.

No te sirven mis palabras y no me atrevo a tocarte.


Apenas comes y yo tampoco tengo hambre, tampoco duermo.

No recuerdo cuándo fue la última vez que el sol me pintó los párpados.

No recuerdo la última vez que me miraste.


Te ves diferente, caminas lento.

No recuerdo cuándo fue la última vez que salimos juntos a la calle.


Cuando estoy en la sala y me detengo a mirar el cuadro donde estamos juntos, alguna cosa recuerdo.

Recuerdo algo de lluvia, recuerdo mis manos en el volante, recuerdo un par de luces que se acercan de frente, recuerdo un grito —no me gusta ese recuerdo—.


No sé si me acuerde de cómo encender el auto; tampoco quiero. Hace mucho que no manejo. Recuerdo mis manos en el volante y no quiero recordar más, no quiero recordar el grito.


¿Por qué dormiría teniendo puesto un traje tan elegante?

Es el recuerdo más tonto y, últimamente, el más constante.

Comentarios