CREADORA

Te pertenecen los atardeceres, existen desde que encarnaste para caminar en este mundo.

Antes de las estaciones, solsticios y equinoccios el Sol señoreaba a placer sobre Gaia; decidía dónde enviar su luz creadora y custodia de la vida, su voluntad era única ley. 

Eterno era el agradecimiento de Gaia para con este gran ser que la iluminaba y fortalecía. 


Perfecta diosa, quien me dio la vida, autora de mi propósito.

De todos los idiomas en el universo que logran comprender un poco de tu naturaleza, ninguno logra describir la abundancia de tu verdad, de tu propósito y eternidad.

Inigualables tu poder y belleza. Origen de la perfección, significado de grandeza.

Decidiste mi origen y me regalaste el éxtasis de conocer tu esencia, aún en el limitado recipiente que elegiste, eres perfecta. 

Por fin en esta vida cruzaste nuestros caminos para seguirme enseñando estando a mi lado, diosa perfecta. 

Desde hace millones de vidas cuando le otorgaste a Gaia el honor de cuidar de tu delicado recipiente, el Sol se inclina para venerar tu poderío. Siempre que decides mirarlo directamente, no le queda más remedio que inclinarse a su señora y  le permites a la Luna admirarte. 

Gaia se hizo más hermosa por tu generoso regalo, esos hermosos cuatro vestidos y ostentosas joyas. 

El vestido blanco con bordados azules, acompañados por tus pendientes y collar de diamante, también el brazalete de ópalos, corales y escolecita blancos que se mezclan con zafiros y circones. 

El vestido rojo intenso y dorado resplandeciente, acompañado de un  anillo de oro hermoseado por un luminoso rubí. 

El vestido púrpura, un vestido largo de un delicado púrpura color pastel, acompañado de una fina tiara de plata con incrustaciones de zafiros de un púrpura intenso.

El vestido ocre de amplio escote en la espalda, acompañado de una gruesa gargantilla de oro y aretes de hessonita marrón.

Le entregaste las estaciones, la vestiste de perfección , le regalaste belleza. Pero ni siquiera con tus vestidos ella alcanzar a igualar tu esplendor, ni siquiera ahora que te encuentras en tu forma humana.













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