Dulce voz al oído
Le sucedió al
estremecedor golpe seco contra el suelo, un desesperanzador crujido.
Se lograba ver cómo
el viento revolcaba su cabello azabache,
largo y lizo,
brillante, hermoso.
Su vestido ondeaba y
su delicioso aroma colmó el aire a su paso.
Solo podía verla de
espaldas a mí mientras se alejaba rápidamente de mi resguardo,
su insospechada
partida me destrozó el corazón,
a su lado se marchó mi vida con un enorme
retazo de mi corazón que le cubrió toda su vida sin reproche.
“Nacemos e inmediatamente comenzamos a morir, inevitablemente lo hacemos y
aunque parece que incansablemente somos perseguidos por la muerte, por el
contrario, caminamos hacia ella, algunos traen más corderos a su trampa
creyendo que con eso prolongan su existencia, pero mueren, todos mueren. Hay
caminos más cortos hasta su emboscada pero todos caemos en ella. Hoy muero”.
¿Cómo con seis años
pudo decir tal cosa?, no lo entendía pero, desde aquí arriba todo es más claro,
concluye mi camino y espero tomar de nuevo su manito;
solo puedo recordarla
fría, necesito nuevamente su calidez.
– “Nacemos e inmediatamente comenzamos a morir, ella lo entendió
inmediatamente se lo dije” –.
Tienes razón,
– Ya puedes
saltar –.
😳
ResponderBorrarInyección al ego su comentario. Peligroso, otra más y quedaré irreconocible, sin expresiones faciales naturales. Suena contraproducente.
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