“Qué bonito es poder ver. Todo es claro, los colores se sienten en la piel, se respira el sonido y se mastican los aromas de todo cuanto existe. Soy afortunado, gracias”
Disfrutaba de cada día desde la completa paz y seguridad sin
otro anhelo más que el de conocerlo y aprender de Él con Su obra, así en días
sin tiempo hasta que la escuché hablar.
– Ese pequeño y en apariencia
insignificante lugar, está lleno de la abundancia y recursos que muchos se
fruncen por gustar – con atención mis ojos y oídos se
dispusieron al relato; – aunque limitada, cuentan con una gran
variedad de colores para el deleite y creatividad, abundantes frutas de
aspectos contrastantes y sabores que te llegan a prendar, paisajes verdes,
naranjas, azules, negros, blancos, café todos juntos y por separado modelando y
en su paso seduciendo la mirada de los más despiertos y expectantes de La Verdad
oculta–.
Muchos no prestaban demasiada atención ya que disfrutábamos
de la superabundante magnitud de Su obra en un nivel muy superior al descrito,
pero en mi memoria aún permanecía fresca aquella previa existencia.
Continuaba su relato – en sus habitantes
existe una notable posibilidad de evolución y conexión que ignoran y no por decisión
propia. No pueden ver, oír ni saber; creen que lo hacen pero no es así, no se los permite una
oscuridad que envuelve su Luz –. No pude evitar
agachar la cabeza para considerar mi posición; hablaba la sabia anciana y en mí
crecía el deseo de ir a ese planeta y contarles a todos, que se enteren, que
realmente puedan ver. Por eso estoy
ante ustedes, pidiendo su aprobación.
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