La hora de las posibilidades


 La hora de las posibilidades, una pequeña ventana hacia lo prohibido, hacia el sabor metálico, húmedo y tibio. 


Se tensionan los músculos y se acelera el corazón. 

Jadeando cierro los puños invocando mi autocontrol. 

Babeando froto mis manos perdiendo mi razón, 

Olvidando mi buen juicio y aceptando mi condición.


La hora de las posibilidades.

El manto grueso, el ungüento espeso.

El pequeño travieso al que sin dañar ni un solo hueso, ileso, se despoja de prendas, se baña de plata.

La cuchilla pulida hasta ser un espejo se encuentra en mis manos

Se tensionan mis músculos y los gritos de mi corazón retumban hasta mi garganta.

Cierro los puños y al perder el control se mezclan la sangre con el baño de plata.

De nuevo disfruto el sabor metálico, húmedo y tibio.

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