Lo vi atacar al niño
y con el corazón cubierto de ira, primero grité.
Cuando lo vi atacar al niño primero grité frente a la impotencia
de verme romper una promesa.
¡Cuánta ira!... y cuánto miedo al revisar mis pensamientos y
descubrirme planeando matar a un hombre, parecía sencillo.
No es la primera vez que lo pienso y tampoco es la primera
vez que veo a ese hombre y tampoco es la primera vez que veo al niño y tampoco
es la primera vez que veo a ese hombre atacar a ese niño.
No es la primera vez que mi corazón se baña de ira por una
promesa rota.
¡Cuánta ira!... y cuánto miedo al pensar que podría de nuevo
estar frente a una promesa rota.
Me olvidé del hombre y abracé al niño, le limpié el rostro,
su ropa estaba arrugada. Lo desnudé con amor y en una tina de agua tibia
también lavé su piel.
Me olvidé del hombre y abracé al niño luego de cambiar su
ropa sucia por blancas telas.
Quise matar a un hombre
y terminé abrazando al niño.
Le prometí nunca más olvidarme de él, le prometí imitarlo,
le prometí estudiar a su lado y nunca preocuparme por pagar las cuentas.
No maté ese hombre, no quise ver morir también al niño.
Al espejo me dije ser
como mi niño
Quiero ser otra vez
mi niño…
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