¿Qué soy?

 Unos quince metros más y estaré frente a la puerta de mi casa, la abriré y seré saludado por el peludito.

No puedo evitar detenerme de golpe y notar el silencio frío, un silencio inusual en el campo, a la distancia está la plaza del pueblo y aún más cerca una avenida regularmente transitada pero, no escucho nada.

El cielo es gris, el clima frío, un panorama cenizo. El faro de luz se esfuerza por cumplir su tarea nocturna, apenas la cumple y se nota en su luz amarilla tintineante que atrae las polillas propias de la melancolía. –Soy esa luz o quizá el faro… nunca la polilla–.

Son las 04:00pm y el Sol no logra sortear la espesa y gigantesca nube negra en su camino a mi lugar de descanso.

Otro día de esos que cuentan historias de cuando hubo fuego, historias basadas en lo que quedó a su paso, otro día de lo que fue, otro día de luna oculta, día de luna reina.

El agua helada que desciende de las montañas nevadas que se distinguen apenas en el horizonte lejano, baja hasta mi lugar de descanso, recorre un largo camino hasta esta cascada, las rocas no se mueven y reciben el agua, el agua cae sin importarle nada, la espuma permanece ante la fuerza de una despedida, el agua parece continuar su camino.

– Soy el agua helada que se asoma desde arriba y evalúa las rocas… con seguridad soy la que mira o la que cae, nunca la roca, nunca la espuma, nunca el agua que continúa–.

Debo salir y caminar hasta la parada del tren de las 05:15pm, tomar el tren, bajar en la siguiente estación, caminar hasta el faro con la luz que se agota hasta la puerta de mi casa para ser saludado por el peludito. Otra vez.

Son las 05:00pm, tomo como si me importara lo que no me importa para que no se quede en el lugar al que no quiero volver y al que debo regresar como regreso siempre.

05:10pm hay un asiento vacío y una pareja de pie.

Entre besos y respiraciones intermitentes, sollozos y macilentos se escucha lejana la marcha del tren que a prisa llega a su parada. Marcha metálica que les tensiona todos los músculos y les obliga a aferrarse del otro, pues su llegada es la partida, su arribo es el adiós.

– Ellos dos son uno, pero no soy ninguno… soy el adiós, seguro soy el adiós–.

Es de 8mm y 2.15m, de cáñamo, es cuerda estática. Hoy definitivamente soy la luz del faro, el agua helada mirando las rocas y el adiós.

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