CAMINARÉ DE VUELTA

 

Me encuentro sentado en una silla blanca en medio del cuarto, elegí el ático para mis actividades nocturnas.

Estando sentado en la silla me giro en dirección a la mesa que se encuentra a mis espaldas, advirtiendo un extraño movimiento en la luz de las velas que iluminan el lugar debo voltear para confirmar el hecho y entender su causa.

Las velas púrpuras que compré esa mañana se encuentran consumidas más allá de la mitad, solo habían pasado 30 minutos desde que las encendí. Pareció ser una ráfaga de viento que desestabilizó su llama, pero las hojas sueltas permanecían en su punto.

No fue necesario confirmar si las ventanas y puerta estaban cerradas y aseguradas, solo fueron las velas las afectadas, de inmediato entendí que lo había conseguido.

El rechinar de la madera al momento de girarme para ver las velas y de nuevo para retomar mi postura inicial, recorrió entero el cuarto y toda la casa, estaba completamente solo… por ahora.

Volví pues la mirada al frente, acomodé todo mi cuerpo a la posición inicial: descalzo me apoyaba en el piso de madera, mi espalda completamente recta y apoyada en el espaldar de la silla, cabeza levemente inclinada llevando el mentón al pecho, palmas de las manos sobre los muslos. Una respiración lenta y profunda.

Me encontraba en el centro de un círculo cuidadosamente dibujado con polvo de hueso en el suelo, este prolijo trabajo no dejaba ninguna grieta que pudiera servirles de entrada.

Después de tres años teniendo una serie de extraños sueños que fui entendiendo gracias a la llegada de misteriosos libros y la guía de enigmáticos maestros, recordé mi nombre y me aparté del personaje que llevaba más de treinta años creyendo que era mío, creyendo que era yo.

Recordé y entendí mi origen más cercano, descubrí que si quería regresar a mi primer momento de vida, debería desandar un camino en el que los primeros pasos serían arriesgados, en calles oscuras y tenebrosas.

No temiendo el regreso sino anhelando la llegada al final del trayecto, decidí declarar mis intenciones, mirarlos y advertirles que no quería caminar sus calles pasando inadvertido, que las andaría dichoso contando con su compañía.

Luego de unos minutos, finalizo una larga exhalación, al tomar nuevamente el aire por la nariz, noto la helada atmosfera y el frio aire hiela mi nariz y mis pulmones, disfruté la sensación como un recuerdo viejo.

Exhalé y las velas detrás de mí explotaron, sentí como el fuego en el pabilo se disparaba como un lanzallamas para luego extinguirse de golpe. Permanecía inmóvil, cabeza gacha y los ojos cerrados.

El piso de madera crujía por todas partes, me sentí rodeado, caminaban, marchaban y corrían cientos de pisadas diferentes y todas amenazadoras. No conseguía evitar una sonrisa de oreja a oreja. Se detuvieron, y levanté la mirada.

– Ha sido una larga espera… –, una voz distorsionada pero en perfecto español emanaba desde la penumbra, justo enfrente mío. – puedes decir mi nombre, esclavo –, reconocí su energía.

– No necesitas saberlo, lo olvidarás pronto y recibirás uno nuevo –, se escuchó el siseo como de miles de serpientes al finalizar la frase, – ¿y ellos saben a quién enfrentan? –, respondí a su amenaza. – No sabes quién eres, no necesitan saberlo ellos – mudó su tono a uno más violento.

– Fui Legión pero seguiré caminando hacia un lugar más alto, ¿podrás evitarlo?, yo recuerdo tu nombre y no es más largo que el mío –, me levanté de la silla para acercarme al límite del círculo.

– Siempre tenemos hambre y aunque la sigo teniendo, desde que te fuiste he podido comer más, no hay temor de tu nombre –, la madera crujía y era rasguñada, solo podía escucharlo. La oscuridad era absoluta.

– Un círculo de polvo de hueso es fuerte, pero un trabajo sencillo para un Primer Ministro y Dos Generales, sin contar los millares de espíritus que les sirven. Aun así permanece mi círculo intacto, sin siquiera un intento de comprobar su nivel de eficacia; con eso y todo, no creen en el poder de mi nombre – Disfrutaba de cada segundo, recordaba el instante previo al caos y me hervía la sangre. – El mío es uno imposible de olvidar –, agregué.  

Luego de un breve espacio de completo silencio – no caminaré sus callen en paz, no caminaré recto, avanzaré buscando y persiguiendo – les dije – ni el polvo se atreverá a levantarse cuando lo pise – hablaba sin poder contener mi emoción.

La casa tembló y se sacudió desde sus cimientos, el vidrio de las ventanas explotó y los muros se agrietaron. Alcé mi pie derecho y deshice de un puntapié parte del círculo, – si alguno sobrevive, que avise a los Principales – no pude esperar para dar comienzo a mí recorrido.

Todo quedó en calma y de repente, un estallido iluminó con fuego azul y verde el lugar en el que me encontraba, uno árido de montañas escarpadas sin vida, todo el lugar muerto, y desde el horizonte, como moscas, se dirigían hacia mí lo que parecía una espesa ola de brea, – los primeros que sirvan de ejemplo – pensé sonriente, recordar me alegraba, pasé mucho tiempo hace muchas vidas en este lugar y sería un placer eliminar su existencia.

 

Para el cielo que me ve

Para la tierra que me planta

Para la oscuridad que me teme

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